OBEDIENCIA EXACTA

Dios
siempre a demandado obediencia exacta hacia Su Palabra. Él ordenó a Noé a
construir una arca, y Noé obedeció exactamente sus instrucciones. “E hízolo
así Noé; hizo conforme á todo lo que Dios le mandó”. Genesis 6:22.
Dios
amonestó a Moisés cuando se le ordenó construir el tabernáculo. “...Mira,
dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el
monte”. Hebreos 8:5. Y la reaccion de Moisés y los hijos de Israel
fué obediencia exacta. “...Los hijos de Israel hicieron conforme a todo lo
que Jehovah había mandado a Moisés; así lo hicieron”.
Exodo 39:32.
En
ambos ejemplos, la palabra prominente es “TODO”. Ellos hicieron conforme a TODO
lo que Dios habia ordenadó. Dios demanda de nosotros no menos de eso hoy en día.
La
actitud de Dios hacia la desobediencia es mostrado en Leviticos 10;1-2,
cuando los 2 sacerdotes, Nadab y Abihú, decidierón desviarse del mandamiento
de Dios. El madamiento era de que ellos tenían que quemar incienso en el altar
del incienso. Pero en lugar de quemar el incienso en el incensario, el cual era
usado para llevar las ascuas calientes al altar, ellos decidierón hacerlo de
diferente forma. Esta pequeña desviasión al mandamiento de Dios fué castigada
cuando Dios consumió con fuego a Nadab y Abihú. “Entonces salió fuego de
la presencia de Jehovah y los consumió. Y murieron delante de Jehovah”. Leviticos
10:3. Si bien, hoy en día, Dios no nos consume inmediatamente por nuestra
desobediencia, sin embargo, esto no significa que Su actitud haya cambiando.
Muchos
dicen que el Antiguo Testamento demanda obediencia exacta, mientras que el Nuevo
Testamento no. El apóstol Pablo dijo en II Corintios 2:9, “Porque
también os escribí con este motivo, para tener la prueba de que vosotros sois
obedientes en todo”. Fijemonos nuevamente en la palabra “TODO”. Pablo
escribió a los Corintios para ponerlos a prueba, a ver si ellos eran obedientes
en todo. La Palabra de Dios, la Biblia, es nuestra prueba para ver si vamos a
rendir obediencia completa hacia Dios.
El
apóstol Pablo ordena en I Corintios 11:2, “... Retenéis las enseñanzas
transmitidas tal como yo os las entregué”.
No
es suficiente con hacer “algo” similar a los mandamientos de Dios; debemos
de mantener Su Palabra exactamente como Él nos la entregó.
Julio Rodriguez, Jr.
Abril, 2003
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